TVDT: El debate que viene
Con todo lo que ha sucedido en Santiago a propósito del fracaso del sistema de transportes, a muchos se les había olvidado el segundo elemento que forma parte del Ministerio respectivo: el área de las Telecomunicaciones.
Dentro de esta área, y producto del descalabro financiero e institucional que significa aún el Transantiago, la gran decisión que debió ser tomada en marzo de este año fue postergada para diciembre. Y ésta tiene que ver con la elección de la norma que regirá en el país sobre la Televisión Digital, o TVDT.
La televisión digital tiene muchas ventajas sobre la televisión análoga, siendo la más importante el hecho de que ocupan mucho menos espacio en el ancho de banda. ¿Que significa esto? Que las transmisiones digitales pueden proveer más canales digitales en el mismo espacio, proveer servicio digital de Alta Definición, o proveer otros servicios no-televisivos asociados, como los servicios multimedia o interactivos (como concursos directos entre el televidente y los canales, compras en directo, entre otros). La TVDT también permite servicios especiales, como la multitransmisión (más de un canal en el mismo espectro televisivo) y guías de programación electrónicas.
En definitiva, la TVDT ofrece una imagen superior, mejor calidad en el audio y mejor recepción que la televisión análoga. Muchas más opciones para nosotros los televidentes.
Sin embargo, la tecnología de la TVD todavía está en sus etapas iniciales. Puede contener defectos en la imagen que no están presentes en la televisión análoga, debido a las limitaciones actuales en la banda ancha y problemas netamente técnicos, como es la comprensión de videos. Esto significa que cuando se hace el traspaso desde la fuente original (como las películas de 35 mm), algunos problemas que se pueden presentar son colores incorrectos, ruido en las imágenes, opacidad y también aspecto borroso.
En el mundo existen 3 normas de transmisión de TVDT:
1. DVB, de origen europeo
2. ATSC, de origen estadounidense
3. ISDB, de origen japonés.
Cada una de ellas tiene sus ventajas, y también sus problemas.
A grandes rasgos, podemos mencionar los siguientes aspectos:
En el tema de costos y disponibilidad de equipos, la ventaja la encabeza la norma europea, pues muchos más países la han adoptado lo que significa que hay mayor variedad en televisores, en decodificadores, y por lo mismo mucha variedad en el rango de precios.
En el tema de calidad, la ventaja parcial es de la norma ATSC, pues se creó específicamente a favor de la televisión de alta definición (HDTV). Esto no significa que las otras normas no tengan esa capacidad, pero requerirían ciertos cambios técnicos que escapan de esta discusión.
Mientras tanto, los canales chilenos han sido autorizados por la SUBTEL a realizar pruebas técnicas de las distintas normas. Y de acuerdo al sitio web del ministerio, la decisión será tomada en diciembre, una vez las pruebas hayan concluido y el elemento técnico sea considerado en su totalidad.
Sin embargo a nuestro parecer lo que más importa es que se tome en consideración a los ciudadanos. ¿Cómo se puede lograr esto? Pues a través de una campaña de información masiva, y también creando paneles de expertos apolíticos en que aclaren su posición sobre una u otra norma. Solo así se podrá evitar un nuevo Transantiago, en donde las decisiones se tomaron entre cuatro paredes, llenos de expertos pero sin ninguna presencia ni discusión ciudadana.