Hacia una ciudadanía de deberes
El bicentenario de la independencia de Chile nos convoca a reflexionar sobre el estado actual de nuestro país, cuanto hemos progresado en educación, salud, seguridad, libertades civiles y cuanto nos falta aún por hacer en estos ámbitos. En este contexto, son bienvenidas todas las miradas, más aún cuando estas apuntan directamente a las actitudes y aspectos especialmente críticos de nuestra sociedad. Traer a colación una experiencia de un país aparentemente lejano, cultural, económica políticamente hablando, podría parecer superficial o incluso forzado. Sin embargo, las palabras que Nicolás Sarkozy pronunció en su discurso presidencial ponen el acento en problemas que no son en absoluto restrictivos de una nación o un territorio, siendo posible identificar estos temas como tópicos patentes de la sociedad chilena. A continuación, se presentan algunos fragmentos del discurso que han sido escogidos por su relevancia, los que son también comentados en virtud de su relevancia.Los últimos 17 años Chile ha estado dominado por un discurso de izquierda que monopoliza los espacios de representación. La izquierda que ha gobernado el país y que se arroga el patrimonio exclusivo de la democracia, ha mostrado en los últimos años ser incapaz de administrar el país adecuadamente. Evidentemente manifiesta un desgaste, pero su incapacidad para dar solución a los problemas reales de la gente va mucho más allá de un tema de organización partidaria o de desempeño funcionario. En Francia la izquierda es vista también como un albergue de incongruencias, las que se vinculan directamente con la ideología que la sustenta. Sarkozy apela a lo siguiente: La izquierda que no ama a la nación porque no quiere compartir nada. Que no ama a
Un término que introduce y que es muy importante para que tenga éxito es el de “ciudadanía de deberes”, para que en un país las instituciones funcionen no se necesita exclusivamente de la clase política, la actitud que cada ciudadano presenta frente al sistema político es igualmente relevante. Es imprescindible que cada ciudadano esté en conocimiento de sus derechos como tal, no obstante, es igualmente importante que esté conciente de los deberes que ello implica. La educación está convocada a cumplir un papel primordial en esta formación. Sin embargo, no solo el actual sistema, sino las reformas que se quieren introducir a la nueva ley van en sentido contrario a este propósito. La izquierdización de la educación francesa tuvo este output negativo e imprimió un sello de liviandad en la responsabilidad cívica que compromete a los ciudadanos. Esta tendencia podría replicarse en Chile, a través de medidas como la supresión de los criterios de selección en los colegios públicos y la serie de garantías de las que goza el estudiantado para evadir el cumplimiento de sus responsabilidades. Todas ellas medidas que se pueden observar en la reforma a la ley de educación en Chile. En Francia se habla de una actitud que responde a la superposición sistemática de los derechos sobre los deberes y que resta protagonismo a la disciplina, de ello, el gran responsable sería la izquierda. Al poner sistemáticamente los derechos por encima de los deberes, los herederos de Mayo del 68 han debilitado la idea de ciudadanía. Al denigrar la ley, el Estado y la nación, los herederos de Mayo del 68 han favorecido el crecimiento del individualismo. Han incitado a cada cual a no pensar más que en sí mismo y a no sentirse concernido por los problemas del prójimo. Yo creo en la libertad individual, pero quiero compensar el individualismo con el civismo, con una ciudadanía hecha de derechos pero también de deberes. Quiero derechos nuevos, derechos reales y no virtuales. Quiero un derecho real a un techo, al alojamiento. Un derecho real al cuidado de los hijos, a la escolarización de niños con minusvalías, a la dependencia para los mayores. Quiero el derecho a un contrato de formación para los jóvenes de más de 18 años, y a la formación a lo largo de toda la vida. Quiero el derecho a la caución pública para aquellos que no tienen padres, para los que no tienen relaciones, para los enfermos a los que no se les quiere prestar porque se considera que representan un riesgo demasiado elevado. Quiero el derecho a un contrato de transición profesional para los que están en paro. Pero quiero que estos derechos estén equilibrados con los deberes. La ideología de Mayo del 68 habrá muerto cuando la sociedad se atreva a recordar a cada cual sus deberes, cuando en la política francesa se ose proclamar que, en
El discurso del recién electo presidente francés Nicolás Sarkozy, que ha sido brevemente comentado en estas líneas, ha tenido diversas repercusiones, principalmente porque llena un vacío de representación en el espacio público de diversos sectores políticos y sociales. Dicho discurso apela a una serie de hechos significativos que merman el progreso y la equidad de nuestra sociedad, su reconocimiento es solo el primer paso para poder actuar en consecuencia y lograr una sociedad más libre y justa. Finalmente, poner el acento en los deberes que nos comprometen a todos como ciudadanos para conseguir estos ideales.